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Escape a Rusia en tiempos de los Romanov

Hoy me acompañó Tchaikovsky con La Bella Durmiente

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Y sí, por fin me escapé al Museo de Antropología para ver la exposición Zares. Arte y cultura del Imperio Ruso. Colecciones del Museo Estatal del Ermitage.

Fuí con mi abuela quien moría por ver la exposición, mi mamá hubiera querido estar ahí. En fin, cuando llegamos, en domingo, había una tremenda cola de chorrocientas mil personas lo que desencadenó el panico de mi abuela quien me dijo que volviéramos otro día. Pero no, cómo iba a perder la oportunidad de hacerlo ese día si perdimos casi una hora en encontrar estacionamiento. Así que le dije «abuela, no te preocupes, encontraré la forma de entrar sin hacer fila».

No es que me guste saltarme a las autoridades o las reglas «bueno, a veces, sí» pero este caso era extraordinario, mi abuela ni de chiste podía esperar formada en una fila de cuatro horas. Tiene diabetes, problemas de presión arterial y no se qué otras tantas chunches que la hacen un ser frágil, y en fin, es mi abuela y no iba a permitir que no viera la exposición.

Así que me acerco al puesto de Ticket Master y les expongo el problema. Un señor muy amable me dice que la gente de la tercera edad no tiene por qué hacer fila. «Acompáñeme, yo las llevo hasta la entrada, sólo tendrá que mostrar su credencial de Elector o INSEN» me dijo el notable caballero quién nos platicó que trabajaba para seguridad pública del gobierno en turno del PRD. En fin, después de haberles mentado la madre, encontré a uno que era la excepción.

Estando ahí conseguí una silla de ruedas, entrada sin hacer fila a la sala y por fin estabamos ahí, viendo el pasado majestuoso de los zares. Una nación rusa temida, poderosa, temible, sublime, rica en cultura y en recursos que desde Iván «El Terrible» hasta el último zar «asesinado junto a su familia por los bolcheviques» Nicolás II lideraron una nación llena de miedos, misterios, conspiraciones, guerras, batallas y país fértil para todo tipo de arquitectos, pintores, escritores, «y demás artistas» aunque también recibió con las manos abiertas a artistas de otros países «y los hizo aún más grandes» como Rastrelli.

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Sin embargo el personaje que más me ha hipnotizado de esta dinastía es Catalina La Grande quien siendo mujer «para esas épocas» y a pesar de no ser rusa «nació en Prusia y se casó con Pedro III» hizo cosas tremedas y grandes como su apelativo. Le quitó el trono a su hijo, Pablo I y después se dedicó a darle trascendencia a la labor de Pedro I «Pedro El Grande» siguiendo con la occidentalización y expansión de Rusia. Mantuvo amistad con Voltaire y Montesquiu de quiénes tomó ideas para llevar a cabo una reestructuración de las leyes así como nuevas ideas para la agricultura e industria. Y se dió el ligero capricho de tener como amante al amor de su vida. Es por esto y por otras cosas que considero a Catalina La Grande como uno de los íconos cúspides femeninos en la historia del mundo. Pero al fin y al cabo, tengo que reconocer, fue una déspota ilustrada. Pero ¿quién puede llegar a un país, a un reinado tan poderoso como el que fue Rusia en la época de los Romanov, y apoderarse del trono y a parte, gozar de la aprovación de la mayoría? Esos sí fueron calzones.

En fin, después de pasar por casi quince salas y recorrer toda la dinastía Romanov en sus diferentes períodos, por orden cronológico, llegué a la conclusión de que aunque no estaría dispuesta a vivir en una monarquía tengo que reconocer que en esos tiempos, esos gobiernos déspotas que no tomaban en cuenta al pueblo, a los siervos, lograron grandes cosas y nos dejaron una gran riqueza cultural. Ahora, en épocas actuales, países como Estados Unidos «amo y señor, monarca mundial», carentes de una cultura real, no dejan más que más guerras, problemas y pobreza en el mundo. Tal vez el ser humano tiene la tendencia a vivir aprisionado para sacar lo mejor de sí mismo, no lo sé, no me gustaría enterarme de que así es, de que esa es la verdad.

Y por último, no podría hacer más que recomendar que vayan a ver la exposición. Es una delicia cultural y recrea la pupila.

Link del INAH: Zares. Maravillas de la Rusia Imperial.

Y como añadido recomiendo el libro que apunto debajo. Es una especie de novela histórica que relata las desgracias, confabulaciones y momentos culminantes de los zares. Y para «digamos que ligeramente» darse una idea de cómo era Rusia por los años 1917 en donde los bolcheviques y Lenin mismo arrebató el poder a los zares, vean la película que también apunto debajo.

Lectura Recomendada: El Imperio Triunfante de W. Bruce Lincoln

Película Recomendada: Doctor Zhivago

Categorías:Apuntes, Arte Etiquetas: , ,
  1. carolina
    abril 23, 2010 a las 2:02 pm

    M’ENCANTA ESTA DINASTIA E ESTUDIADO HISTORIA Y ME ESTOY DOCUMENTANDO MUCHISIMO SOBRE ESTA DINASTIA SIMPLEMENTE ME PARECE MARAVILLOSA, IMPRESIONANTE, INTERESANTE … PFFFFFF Y UN MONTON DE COSAS MAS JEJEJE CAROLINA DE BARCELONA BESOS PARA TODOS 😉

  1. enero 6, 2011 a las 8:40 pm

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